Los niños y sus emociones

hispanic_happy_familyLa mala conducta es una herramienta que utilizan los niños para generar una reacción de los adultos. Aprende qué buscan tus hijos y cómo enseñarles a expresar sus necesidades emocionales.

Nadie duda de que se nace con este o aquel tipo de temperamento. Pero atención: el temperamento no es el destino. No es verdad que por el hecho de heredar el temperamento colérico de tu padre o la naturaleza tímida de tu madre tú o tus hijos también tengan que ser así. El temperamento es la base, la materia prima para la construcción del carácter y esto es educable.

hispanic_happy_familySuelo recibir muchas preguntas de madres desesperadas porque no saben cómo controlar el temperamento de sus hijos. “¿Cómo es posible que siendo tan pequeño pueda gritar y demandar así?”, me preguntan. Además agregan, “¿por qué no puede ser tranquilo como el hijo de mi hermana?”

“La verdad es que sacó el temperamento de su padre; mi esposo es muy explosivo,” concluyen de forma resignada.

Nadie duda de que se nace con este o aquel tipo de temperamento. Pero atención: el temperamento no es el destino. No es verdad que por el hecho de heredar el temperamento colérico de tu padre o la naturaleza tímida de tu madre tú o tus hijos también tengan que ser así. El temperamento es la base, la materia prima para la construcción del carácter y esto es educable.

La construcción de las emociones comienza en la cuna

Como madre primeriza hay algunas cosas que se deben saber para evitar que el bebé, más tarde niño pequeño se convierta en un tirano:

  • La frecuencia y rapidez con que un niño recibe respuesta a sus señales de desequilibrio (físico o emocional) le informan del mundo que le rodea.  Por esto mismo es muy importante que tengas en cuenta que el recién nacido pedirá a gritos ser abrazado, cargado y acariciado. Recuerda que viene de un lugar  donde vivía albergado y protegido, un lugar donde se sentía seguro. La cuna es fría, sin corazón. No tengas miedo de cargar a tu bebé. Las  recomendaciones que te dan las personas de que no cargues demasiado a tu bebé obedecen a unos patrones de conducta que tal vez tienen más que ver con las necesidades y la disposición de los adultos que con las necesidades y demandas del bebé. Eso sí: para horas claves como son la siesta, la hora de ir a la cama, procura no hablarle sino ponerlo directamente en su cuna. Esto lo condicionará y sabrá diferenciar que es hora de dormir.
  • Sabrá si puede esperar respuesta con el primer llanto o si debe gritar como un desesperado para que le atiendan como necesita.  Los niños son seres de hábitos. Si tú vas a ser ese tipo de madre que va a salir corriendo a la primera cuando escucha su llanto, el niño esperará siempre esa respuesta. Por lo tanto, muy pronto tienes que decidir si le vas a dejar llorar unos minutos o decidirás cargarlo inmediatamente en tus brazos. Todo depende de la entrega que tú como madre quieras tener. Esto va también para el padre.
  • Quizás parezca que adjudicamos de forma precoz criterios de juicio y de razón a un lactante, pero cada niño construye su comprensión del mundo y de él mismo a través del universo familiar en el que crece y se desarrolla. Para que sea un niño tranquilo y estable, desde el primer día que llega a casa debe sentirse bien recibido, amado y aceptado. Cuando el niño siente algún rechazo de parte de alguno de los miembros su respuesta será de llanto; recuerda que es su arma de control.

Amiga, nuestra conducta con el bebé constituye un sistema de retroalimentación emocional en la que éste percibe si hay sintonía y equilibrio en la relación o si por el contrario hay desequilibrio y necesita un reajuste, el cual intentará lograr utilizando el llanto, la irritabilidad o el nerviosismo como señales de atención.

El vínculo madre-hijo (o padre-hijo) ha de ser muy estrecho y generoso en el amor para que la seguridad y confianza del niño en el ambiente se consolide. Probablemente cada ser humano nazca con una tendencia temperamental concreta, pero con toda seguridad podemos afirmar que la interacción con el ambiente determinará la consolidación o desaparición de tales conductas temperamentales. Sembrar amor en su corazón es responsabilidad tuya y de su padre. Ningún niño nace indisciplinado o malcriado. Como madre o padre, tu determinas en gran parte el resultado dentro del control de sus emociones.

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