| Los niños y sus emociones |
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Nadie duda de que se nace con este o aquel tipo de temperamento. Pero atención: el temperamento no es el destino. No es verdad que por el hecho de heredar el temperamento colérico de tu padre o la naturaleza tímida de tu madre tú o tus hijos también tengan que ser así. El temperamento es la base, la materia prima para la construcción del carácter y esto es educable. Suelo recibir muchas preguntas de madres desesperadas porque no saben cómo controlar el temperamento de sus hijos. “¿Cómo es posible que siendo tan pequeño pueda gritar y demandar así?”, me preguntan. Además agregan, “¿por qué no puede ser tranquilo como el hijo de mi hermana?”
“La verdad es que sacó el temperamento de su padre; mi esposo es muy explosivo,” concluyen de forma resignada. Nadie duda de que se nace con este o aquel tipo de temperamento. Pero atención: el temperamento no es el destino. No es verdad que por el hecho de heredar el temperamento colérico de tu padre o la naturaleza tímida de tu madre tú o tus hijos también tengan que ser así. El temperamento es la base, la materia prima para la construcción del carácter y esto es educable. La construcción de las emociones comienza en la cuna Como madre primeriza hay algunas cosas que se deben saber para evitar que el bebé, más tarde niño pequeño se convierta en un tirano:
Amiga, nuestra conducta con el bebé constituye un sistema de retroalimentación emocional en la que éste percibe si hay sintonía y equilibrio en la relación o si por el contrario hay desequilibrio y necesita un reajuste, el cual intentará lograr utilizando el llanto, la irritabilidad o el nerviosismo como señales de atención. El vínculo madre-hijo (o padre-hijo) ha de ser muy estrecho y generoso en el amor para que la seguridad y confianza del niño en el ambiente se consolide. Probablemente cada ser humano nazca con una tendencia temperamental concreta, pero con toda seguridad podemos afirmar que la interacción con el ambiente determinará la consolidación o desaparición de tales conductas temperamentales. Sembrar amor en su corazón es responsabilidad tuya y de su padre. Ningún niño nace indisciplinado o malcriado. Como madre o padre, tu determinas en gran parte el resultado dentro del control de sus emociones. |

La mala conducta es una herramienta que utilizan los niños para generar una reacción de los adultos. Aprende qué buscan tus hijos y cómo enseñarles a expresar sus necesidades emocionales.







