Estoy embarazada, ¡y no lo soporto!

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A millones de mujeres les pasa cada año que el amor y pasión que sentían por su marido, al quedar embarazadas, se convierten en todo, menos pasión y amor.

No quieres que te toque, que te bese o que te acaricie. Te molesta incluso su perfume y la forma en la que se lava los dientes. 

No eres la única. A millones de mujeres les pasa cada año que el amor y pasión que sentían por su marido, al quedar embarazadas, se convierten en todo, menos pasión y amor.

No quieres que te toque, que te bese o que te acaricie. Te molesta incluso su perfume y la forma en la que se lava los dientes. ¡Auxilio! Grita una voz dentro de ti, ¿qué es lo que está pasando? Tranquila. Las hormonas, mensajeros químicos que secretan en cantidades diminutas las glándulas endocrinas y que se encuentran a lo largo de todo tu cuerpo, encargadas de excitarte, son las culpables de que te sientas así.

Cómo navegar en ese período de turbulencia

  • Explícale a tu amado qué es lo que está pasando y de qué forma las hormonas están jugando un papel negativo.  Explícale sin miedo lo que experimentas.
  • Pídele que espere a que seas tú la de la iniciativa para besarlo, abrazarlo y acercarse a él. La comunicación es lo más importante.
  • Aprende tu patrón. Observa cuidadosamente en qué momento del día lo rechazas. Pasada la crisis corre abraza, besa y ama a tu marido.
  • Repítete una y otra vez: esto pronto pasará.

No olvides

Para la mayoría de personas, el embarazo representa la explosión más perfecta en la belleza física y espiritual de cada mujer. Procura que esta experiencia, ya sea la primera, la segunda o la tercera, además de las molestias propias de tu estado, represente una oportunidad para conocerte más, disfrutar el milagro de la vida y cuando te sientas lista ¡abrazar de nuevo a tu marido!